Después de todo – Jorge Teiller

.

Jorge Teillier

"Equivoquemosnos todo lo que queramos / La tierra del desamor no existe"

.

.

Después de todo - Jorge Teillier

.

.

.

Después de todo
nos volveremos a encontrar.
El verano tenderá sus manteles en el suelo
para que dispongamos nuestras provisiones
y tú seguirás bella
como la canción El Vino de Mediodía
que el loco tocaba en la leñera.

Después de todo
hay tantas y tantas tierras.
Yo no me impaciento.
tenemos todos los años del mundo para recorrerlas
hasta que de nuevo estemos juntos
y tú me contarás
que una vez me conociste
en un pequeño planeta que yo no recuerdo
un planeta llamado Tierra
y vas a hablarme
de casas visitadas por la luna;
billetes de apuesta a los hipódromos,
nuestras iniciales dibujadas con tiza blanca
en un muro en demolición.

Equivoquémonos todo lo que queramos.
La tierra del desamor no existe
ante el gesto tuyo de mostrar las magnolias
de una plaza de barrio,
tu cabeza en mi hombro,
la clara música nocturna de tu cuerpo.

Un gesto rehace todo:
cuando la casa se incendia
su vida sigue entera
en la hoja chamuscada de un cuaderno,
el alfil sobreviviente del ajedrez.

En otro lugar, lejos de esta tierra y de su tiempo
espero tu rostro
donde se reúnen todos los rostros que he amado,
y comenzaremos a ser otra vez los desconocidos
que hace años se miraban y miraban
sin atreverse a decir que iban a amarse.

.

.

.

En De Muertes y Maravillas, 2005

.

.

.

————-o————-

[A. Apablaza ©. Todos los derechos preservados en bolsas de plástico no-biodegradables.]

Cita: “Quizás me escucharías” – Jorge Teillier

Jorge Teillier y Beatriz Ortiz de Zárate (1964)

 

Quizás me escucharías – Jorge Teillier

del libro “Lo soñé o fue verdad” – Ed Universitaria

.

Quizás me escucharías

Si supieras que a veces mi lenguaje

Es el del ciruelo que teme compartir sus frutos

El del gato vagabundo

Que prefiere el tejado a las caricias

El de la estrella que debe morir

Para aunciar el Nacimiento.

.

Quizás podrías verme

Si mis manos fueran los pedernales

Que iluminaran el pozo azul de tus ojos.

.

Quizás me escucharías

Cuando el País de la Escarcha olvidaran mis salmos

Y entonaran la alabanza del pajar del verano

Donde el asno y el buey reciben a los magos

Y a medianoche

Los pastores tributan el canto de los gallos.

.

Escucha -sólo una vez quizás- escucha:

Cuando mi celosa madre la luna deja de conducirme

Entro -como debió entrar el padre- tiernamente a

la Nochebuena de la vida

Iluminado por un sacerdotal candelabro de manzanas.

.

.

.

————-o————-

 

[A. Apablaza ©. Todos los derechos preservados en bolsas de plástico no-biodegradables.]