Ví hace segundos un blog de tres entradas, cuyo artículo más nuevo era del 2008. Recuerdo que el mérito que tenía era un simpático widget: un reloj que, valga la redundancia, daba la hora. Se movían los punteros de una manera constante y predecible. Yo lo sabía, miraba con detenimiento.
.
Ningun otro atractivo en el Blog. Para mí fué más que suficiente: Probablemente seguirá dando la hora aunque ella está plenamente ausente.
Es como enterrear a un muertito con un reloj con una pila de larga duración, de tal manera que sirva para cuando se sienta desorientado y haya perdido noción del tiempo.
.
.
.
.————-o————-
[A. Apablaza ©. Todos los derechos preservados en bolsas de plástico no-biodegradables.]