En recuerdo de


¿Por qué las ganas de realizar alguna semblanza, por breve que sea, cuando alguien ha muerto?

Hablo de mis ganas: de mi deseo por contar las muchas anécdotas que me hubiera gustado haber tenido con aquel buen muchacho que ya no está con nosotros, de ese deseo por enaltecer su persona a los cuatro vientos y decir lo muy bien que hizo al mundo (aunque él simplemente vivía con sencillez). No sé por qué las ganas, pero sin ser ni convidado de siquiera algún momento me siento convocado a agitar a un hombre que bien ya ha devenido en su más póstuma y larga transmutación: hoy yace seguramente tranquilo, sin apuros, preparando algún tema para llegar con alguna novedad. Me quedé con ganas de haberlo visto tocar uno de su temas.

Lalito Parra vivía en una villa que había levantado hace pocos años al lado de la que yo vivo: Cardenal Raúl Silva Henríquez. Son pocos los que recuerdan las grandes extensiones de campo que se mostraban aún como un lugar agreste, suburbano. Ahí donde se levantaron los mil y un blocks de viviendas de alegrías y tristezas, ahí, ahí mismo vivió por algunos de sus años. Yo fuí testigo de eso: “el tío lalo vive acá, ¿lo sabías?“, se entrevía sumisamente en más de alguna conversación.

Supe todo esto, más nunca lo ví.

Hoy me dejo llevar por mis ganas, y bien ebrio de sentimientos encontrados entrebusco una nota que pueda golpear al punto una menoscabada alegría de querer cantar algo, y que suene para la ocasión. Sepa él disculparme por la tardanza y lo improvisado en que devino este gesto. Alguna vez nos encontraremos en Chillán y arreglaré un mejor presente para este campeón:

Hoy está muy muerto,
Muy muerto el Lalito parra
Éste nos regaló el verso
por eso toco la gitarra

Pucha me ha sonado a llanto
lo sé, sé que no es tanto:
Que la vida es una ramada
y en un arpegio se derrama.

Se me ha ahogao el ánimo
caramba pa tocarme una cueca
ni un chiucio bien endiablao
me cachetea bien firme la jeta

Habrá que empinar la mueca
pa que no pare esta fiesta
en donde se toca una cueca
en la que el público es orquesta

Y como habrá querido mi comedido
que no pare nunca este malón
aca no hay ningún consentido
asi que todos me bailan está canción.

¡Porque es la cueca de Lalo
en honor a su recuerdo
por ser el trovador más entonao
enbravado en sentimiento!

Bailando un pié de cueca

Bailando un pié de cueca


 

 

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[T. Plaz ©. Todos los derechos preservados en bolsas de plástico no-biodegradables.]

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