Fotogénica 1.

Fotogénica

La pérdida de la mirada. La mirada de la pérdida.

¿Cómo capturar la búsqueda de un sentido de alguien que bien no sabe de sentido? ?De algo, más bien, que se hace alguien en su intencionalidad?. La búsqueda de la mirada nos da luces a la captura. ¿En qué ocuparse?, ¿en qué quedarse? ¿en qué mirarse? En ninguno, en nadie, en nada. Hay que distraer la atención al vacío, irse hacia la profundidad de la ausencia de todo lo sentido. Sentido como la teleología del deseo. Lo incapturable del camino. Lo que el tiempo y los miles sentidos nos pueden consolar en este fracaso. Lo que buscamos no sabemos qué es, y sin embargo buscamos con un ánimo de mártir: Nuestro sacrificio está más allá de todo miramiento: seguimos un hilo que podemos sentir, pero incapaz de cerrar. Los ilustrados no lo entendían. Los vanguardistas no lo entendían. Los políticos no lo entendían. Nadie lo entiende. No hay algo que entender. 

Nuestra prisa corta el hilo que no tiene extremos.

Creamos sin necesidad.


La posibilidad de la captura está en dilucidar una mirada en aquello que no es mirante. Ess confirmar más que vida, es dar sentido a lo inintencinado. ¿Por qué decir esto cuando lo que no es alguien tiene ojos y mira? El asunto está en saberse mirante, pero también está en perder este saber mismo: Perder el sentido del saberse mirante es oportunamente una nueva mirada: una otra mirada. Mejor dicho: Una mirada otra.

Hay que perder la mirada. La mirada como la entendemos. Nunca hay que dejar de estimular las pupilas. No están en ellas sino en nosotros que la luz pase hacia nosotros. Una luz que sepa cegarnos para siempre. Hay que saber favorcer la posibilidad de una luz así.

Debemos convertirnos:

ser la mirada de la pérdida.

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[T. Plaz ©. Todos los derechos preservados en bolsas de plástico no-biodegradables.]

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Borrador: Intención: inventario.

Esta tinta, que es perfume para las plumas

el libro: estas palabras, unas ideas dispersas

una canción, algún desayuno, el libro,

el libro nuevamente.

El costo de despertar. Unas legañas.  Ojos pesados.

Pies descalzos. Estos calcetines cafés. Dedos pálidos.

El cuerpo que parece de a poco recomponerse.

Conversación,  y de fondo una teleserie de mediodía

Este picor en el cuerpo. Calor.  Una suciedad convocada:

La ducha tibia con la puerta abierta.  Dos toalla mojadas.

este frescor, que es  sólo pura desnudez.

Calefont de los 90′, o de los 80′, no es claro. Apagado.

Calefont apagado y perro entretenido con pelota de goma.

Patio lleno de acerrín y pelos. Perro pelechador. Motas.

Pellets y agua. Perro saciado. Calefont viejo.Prendido.

Máquina de lavar. Trabajando. Automatismo.

Denuevo ideas dispersas, teclas de plástico sudorosas.

Libros nuevos. Fetiches. Autores. Unos completos desconocidos.

Lectura veloz. Lectura indiferente. Lectura itinerante.

Lectura diurna.

Lectura.

¿Para qué hacer el inventario?

Queda vivir sin registro

a la suerte de la improvisación

a ganador, a perdedor.

Archivo guardado. Clicks. Ventanas.

Computador apagado. Insatisfacción.

Ido

Día

Nada

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