Portal y cielo (14/8/2009) [por publicar]


Estoy ante los condados infinitos

a un costado del paraíso, según una comadre

entendida de estos lugares

.

Mientras barría la calle sonreía

y decía que si bien el barrio no era de lo mejor

se podía vivir bien y los niños podían jugar

sin preocupaciones por la calle

.

– ¿cómo puede haber un lugar así en todo esto?

– no me pregunte;  nomás dese un paseo

.

Al reojo que me ofrece la calle, doblo

y desdoblo los pliegues que esperan

antes de ver ceder el óxido en su insistencia

los cerrojos que también yacen afuera aguardan

la ganzúa apunta, resiste, tiembla.

.

Caen y caen las piezas naranjas entre letra y letra

derrame biológico entre manos: unos viejos cadáveres

hechos(,) polvos y cenizas metálicas:

dolientes astillas mesiánicas.

.

Si la esperanza fuera una cosa

se quedó también al lado de la casa

(como si fuera una novedad pensarlo

como si fuera una novedad escribirlo)

.

esta señora dice que también juega en el barrio,

– ¿quién ¿usted?

– no no, ¿de quién acaba de hablar?

Y bueno pero entonces

¿para qué abrir?

¿para qué abrirles?

¿saben de puertas y de salir?

pues para que descarguen todos el para siempre

siquiera a tomar un poco de aire

un poco de aire fresco

.

porque supongo

debe estar viciado el aire puro

.

.

.

.

————-o————-

[T. Plaz ©. Todos los derechos preservados en bolsas de plástico no-biodegradables.]

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