La ducha del galón


Parcialmente nublado. Día especial para fritangas y una siesta...

.

.

El gas se acabó.

.

Supongo que alguien en la ducha replicó

¡No ocupen el aguaaa!

Y alguien que responde al segundo:

¡Nadie la está ocupando!

Entonces del baño responderían

como esperando que el otro obvie el mensaje:

¡Anda a revisar el calefont po!

Y un silencio, o bien:

¡Ya voooy!

.

Cierro la puerta de la casa

escucho que se me queda la llave afuera

y para darme cuenta de aquello

simplemente debo estar perdido

como un pajarillo fuera de su nido

(pajarón)

.

La saco, error

la vuelvo a poner, abro la puerta

saco la llave, mantengo la puerta abierta

entro, entro rápido

por si la puerta se  cierra sola

la puerta no se cierra sola

cierro la puerta

y listo, estoy adentro.-

.

Observo una novedad que enuncio:

.

He aquí dos galones:

vacíos;. naranjas vacíos

incómodos en medio

del salón.

.

Tomo asiento a un rincón del sillón

ellos, como arbustos sin podar

ahí están aún: rígidos.

Entonces decido distraerme

total, es cosa de cerrar los ojos y deliberar…

.

Que rico.

.

Pienso en esas masa gigantesca

que viene quizá en qué parte del oceano

comprimido en un vacío que no sabe

ni de calor humano, ni de perritos pintorescos

mucho menos de colores vivos que parecieran

quieren decir algo más que ¡hola soy el amarillo !, ¡yo naranjo!

y así cada vez que pasan golpeteando con un fiello los galones…

.

Ahí viene dando tumbos en el agua

incómo de su estechez

de ahí, para allá:

van y vienden

Sobre todo los marinos

que van recordando

cuánto dinero ganarán este mes…

.

Pienso en el vacío del viaje

en ese venir acá:

este Chile tan lejos

y en ese llegar. ¡Viva!

Y yo esperando inquieto

que venga el tipo del gas

y baje dos galones llenos

para que se puedan duchar

(cuando en realidad

sin problemas

pueden ducharme

con el agua helada).

.

– Qué pasa compadre?

– Pasa que tengo que ir al baño

ahora, sin prisa, pero ahora

porque quién sabe cuándo

pueda volver a cagar en una taza.

– Piola. Está mi vieja duchándose cualquier cosa..

– Vale…

.

Pasan los minutos y todo parece fluir

menos los minutos:

-¡Desocupen el baño que estoy que me cago!

– ¡Ordinario, mejor anda a buscar el gas, que tengo frío!

– ¡Pero y la plata! ¡Son dos de a quince!

– ¡No sé! ¡Pero apúrate que me cago de frío!

.

Y en eso mi viejo que viene bajando las escaleras me dice:

– Mejor comprate uno de a quince nomás.

.

Vuelvo a la calle, pesco un galón, un paragua,

y a rodar con él a ver si me venden uno

Le hubiera salido gratis la ducha, si el agüita de la lluvia

estaba re calentita…

.

.

————-o————-

[A. Apablaza ©. Todos los derechos preservados en bolsas de plástico no-biodegradables.]

Un pensamiento en “La ducha del galón

  1. Y hablando del gas!
    Hoy, después de tres días sin tener agua caliente, finalmente me bañaré con mi estimado vapor.

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