Camino a la muerte: o el duelo de un funeral, primera part


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“Médico, el ataúd lo cura todo”

“Discurso Fúnebre” (Fragmento)

Nicanor Parra

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1.-

Tercera semana de julio
a trece pasos de un agosto prematuro
vengo a un paso gélido
de dedos apiñados bajo la planta
motivado por lo resbaloso
de lo divino y lo profano:
.
un destino agujereado
al que le seguimos apresurados
con las piernas acalambradas
y una nariz incapaz de
seguir el rastro borroso de
las huellas
en el hálito
en el suspiro
en la sombra
en la estrechez de una llamada
en una noticia inesperada
en lo inmenso de una noche
que vuelve a empezar después de tanto
cuando casi estaba por terminar.
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Voy y subo las escaleras
para escuchar el metal que crujirá
nunca jamás como el roble cajoneado
que se oxida de lado a lado
lejos, lejos aún
a varios kilómetros de nuestra escucha
en el auricular del teléfono.
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Tercera semana de Julio
y se me vienen encima todos
los cachureos cósmicos
de un agosto de babero felpudo
de dedos aún resbalosos
de tanto chupárselos.
Salgo del metro sobrecargado
de bultos y accesorios
para un viaje incierto
de destinos
mi hermano me apresura
porque estamos atrasados.
.
Recuerdo de la escoleosis
que hace el peso más grave:
duelen las manos
también la columna.
Encaminados a su retablo
los bolsos  no serían tema nunca más.
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Soy Adán en el terminal
al menos eso me creo aquí
sentado al lado de la ventana
“Asiento 17” dice el boleto
ahí voy nombrando y apuntando
desde arriba. Desde abajo
todos están sedados.
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Señor de boina café o negro percudido
con pañuelo blanco, mirante
buscador seguramente de alguien querido.
Vendedor de confites azucarados
maní cuchuflís y chocolates de mil pesos
para el viajero y regalos afectuosos.
Familia alegre, de madre y padre
y criatura pequeña, colorida
abrigados cuidadosamente
despedidores de alguien con suma energía
agitadores de manos de un lado a otro
deseadores de un buen viaje
yo a ellos los nombro
y acerco sus miradas y manos a mi ventana
como quienes me faltaron
en ese momento
(el deseo de un buen viaje
o al menos deseo alguno).
.
El bus toma velocidad
y el responso se hacía difícil de apuntar.
Resumo apresurado
y en un arrebato:
.
pasajeros todos.
.
Filas de buses de muchos colores
cada cual con su destino
unos apresurados y llenos
otros vacíos, tranquilos
pero por sobre todo
cada cual con su
parada diferencial.
Se entrecruzan, se escatiman
en realidad se menosprecian
de ser uno de otros distintos
y entrecruzados en una misma ruta.
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Todos lléndo, luego viniéndo:
(indiferencia de los conductores
importancia del viajero.)
.
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Rejas a medio abrir
portones de dos metros y tanto
candados, cerraduras, cerrojos.
Hombre que guarda una entrada
a algún corral de buses cualquiera
está aburrido mascando un chicle
de menta fuerte, frutal, u otro
más exótico.
.
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Yo a él lo nombro
como aquello
que deseo
(hacer pasar el tiempo
menospreciar la guardia
abandonar el puesto de todo
incluso de ser humano)
.
Aguacero de despedida
que hizo sus reservas para una
mejor audiencia
no como las manos familiares
que despiden a los buses
Llovería cuando ya no fuéramos.
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Tomamos una caletera cualquiera
y apenas la primera entrada
nos colamos en el tráfico interurbano
todo parece rápido y el paisaje está nublado
los letretos eran simples reflectores
La ventana se  empañaba una y otra vez
.
Por el otro lado caen las gotas que nos han alcanzado
.
No quito calma al viaje
pues canto mientras calla
el paso de la calefacción
desesperada.
.
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Reímos con cierta tristeza
mi hermano sacaría el ipod que
se descargaría antes de tiempo.
(¡y qué tiempo en realidad!
cuando en realidad estábamos arrojados
a cualquier circunstancia).
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Dormimos intermitentemente
durante el viaje
como los ánimos que me
cortaban el cuerpo
yo estaba ahí
tendido en el asiento
con ese penstañeo
con ese bostezar
y esa mirada que no evitaba
ver el camino pasar.
.
.
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————-o————-

nota reparatoria: texto fechado posiblemente el mismo día del viaje, que tomó mucho tiempo hasta salir a vista pública. Hay un lapsus desde el 21 de juli del 2009 hasta el 6 de mayo del 2010. Hay tres momentos claves, tres partes: la de la noticia y viaje, la de la llegada: estancia y procesión, y la del regreso: sobre la herencia. Este presente texto es la primera parte.

————-o————-

[A. Apablaza ©. Todos los derechos preservados en bolsas de plástico no-biodegradables.]

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