Paseo Peatonal – 2da vuelta


.

Paseo Peatonal

quisiera que todo lo peatonal tuviera

alguna parentela con este pathos que llevo

.

.

.

ninguna frase, ninguna coma
ningún texto, ningún autor
ningún delito, ningún rencor
ninguna, ninguna canción de amor.

Juan Luis Martínez

.

.

.

Un poste
Dos postes
Tres postes

.

No paro de mirarlas

En cada golpe las deseo

Y creo:

me acerco más

.

de poder alzar sus manos en las mías
y decirle lo bellas que son todas
de callar sus respuestas en mis silencios
de acariciarlas en cada impacto
.

No quiero entremedios entre nosotros

ningún entretiempo, ninguna fisura
ni piel ni besos, ni líquidos, ni pensamientos
ninguna carta, ninguna declaración de principios

.

No quiero esquives de tu pelvis
ni de tu ojos ni de tus oídos ni de tus gargantas hablantes

No quiero esquives de ningún nervio listo

que pudiera despistarnos, que pudiera despertarnos
no quiero este sistema límbico funcionando hasta la mitad
porque tu cuello está abordado por mi ternura
y nos queda nada más que bailar  con una copa

que sólo se puede llenar a lo más tres cuartos

.

¿y qué hay de ti?

te creo

.

te voy creando/creyendo

por mientras correspondes

.

Cursilerías:

.

Bella eres junto a mí, a mis palabras
Bello soy junto a tí, a tus oídos

.

Intercambiemos roles y desvanezcamos
una noche a distintos momentos
despertemos lejos de toda inquietud

.

¿ un cafecito?

.

Cuatro postes

.

Todo lo digo con (el) rubor
quemando vergüenza
la sonrisa de mis labios empeñados

al mejor postor

.

Haber besado tus descuidos esplendorosos
me hace heredero de las especias que son tus rabos

¡Soy el buscón de los hallazgos modernos!

¡La corona exige una reina!

.

Cuánto hubiera querido de ellas

Cuánto hubiera quedado de ellas

.

Ellas, todas ellas una

la gran mujer irrepresentable

muriendo en cada punzada

una tras otra:

.
su delgadez
su mudez
sus fríos de inviernos

su estrechez

su levedad
sus bochornos escandalosos
¿cómo olvidar esa vez en que
te negaste?
sus aplausos y tristezas

La memoria de esas vasijas chocando

echando melodías por la casa

en pelota

y los vecinos

parando orejas:

.

¡paf! ¡paf! ¡paf!

¡apague esa chacra!

.

Cuando los oídos se vuelven

puños golpeadores de murallas

una tras otra

ellas, todas ellas

muriendo en cada punzada

.

ah, cuánto, cuánto por nominar

cuántas, cuántas por pasar

y sin embargo la última nominada

la fea con la que quiero bailar:

.

sus bostezos

.

.

Ese cigarrillo lo apagó otro viernes
sin prisa, pero no tan rica como tú

cosita hermosa

¡Salud!

.

Juro que este litro entero ahogará

este accidente

esta libido

este malentendido

esta jugarreta

este encanto, primor

esta corazonada (poesión de, diría en otro tiempo)

este juramento

este impasse

que es este

paseo peatonal

.

Quisiera que conocieras el nombre

de esta avenida, intersección

que aún no ha de nacer

Difícil escucha del canto afásico

el temblor de las cuerdas

el rasgido del acorde

a  los dedos:

la postura inusual

.

Aquí una nota:
todos los nombres de los días (en español)
son masculinos:

todos: de lunes

lunes

.

y sigue la nota:
Lástima. Eterna Lástima
Venus en el pudridero

deuda acuñada

la moneda-anguita

la traigo de bolsillo

Y  aquí terminaría la nota.

.

nascimiento:

.

creatura golpeadora

en el vientre has de crecer

milagrosa

has de escuchar las canciones

de este poste

creatura somnolienta

que has de soñar el mundo onírico

de este poste.

.

¿Cuántos casquillos han de colapsar

y  el cristal reflejar el  polvo sobre la acera?

.

creatura nascedora

llevas puesto algo demás

(¡llevas paracaídas!

¿qué haces con estas

tonterías?)

.

¡Hay, tantas al pasar indistintas del camino
hubieran de ser de tierra o más estrechos

o  cualquiera que hubiera chocado conmigo!

.

Pasaba siempre
optimista, la calle nunca fallaba
Nunca dudaba

impasible así era la fábula:

.
siempre pasaba
siempre pasabas
siempre: de paseada

.

(y) ninguna, ninguna moraleja

.

La explotación energética ya lo había considerado
al momento de este frágil muro medianero

entre este poste y aquella mujer pasar

el carbón enrojecido arrojante de chispas

declamaría en primera persona asaltada

más allá de pieles y  cabellos tocar

cruzando entre pelvis e ingle, la sentencia:

.

Yo no era para ella
Y sin embargo, repentino poste que:

.

Nos acusa
Nos acosa
Nos convoca
Nos cruza

Nos diluye
Nos cuida
Nos divide
Nos olvida

.
Nos aluna

.

.

¡Hay de nosotros!
¿Quién más que todo esto
nos desea?

.

.

.

————-o————-

[A. Apablaza ©. Todos los derechos preservados en bolsas de plástico no-biodegradables.]

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