no


.
Siento que la noche fue poca, el camino poco, los pasos demasiados, Las micros pasaban con recorridos diferidos, la noche tornaba todas las cosas. Ninguna me sirvió.
.
Caminé, no había nada mas para ese tiempo que fué. Esa noche no encontré ese paso que esperaba dar. Y si lo encontré, no estaba yo; es que me había dado (como un puñado de fugacidad barata). No estaba el mundo para darlo. El paso solo era noche, triste y larga, silenciosa noche.
.
.
Tan solo, y así lo siento:
.
dí el tiempo.
.
La declaración dió paso a la abismo de la tranquilidad. El tibio corazón colapsó a la ternura de la respuesta sin señuelo: (Nada más) Me alagas. Sobrevivió al camino, largo camino de pié, arrastrando los pensamiento por haber sido inútiles, solo por tributar a la corazonada de ser honesto en una vasija revuelta de temblores. Y yo, por haber sido inútil: fuí la sinceridad de las horas condenadas al declive, donde los sueños son dulces y trasnochar sólo es una decisión más, como despejarse llorando (el amanecer es un salar descuidado). A esa hora hace un hambre, pero no es tiempo de comidas.
Sólo se es mosca o basural. Pisaba el vertedero con solo mirarme.
Desaparecido el camino nada más esperaba que la puerta se abriera: la casa era yo mismo, mi mí enclaustrado luego de haber dado una vuelta a la cuadra en una bicicleta inútilmente incendiaria. Que se abriera el mundo de una vez, yo ya tenía mi llave guardada en el bolsillo, esperando poder ver otra vez una oportunidad para salir de nuevo. Sentí haber gritado en el silencio. Después de esto me volveré más viejo, terminaré quedándome mudo.
.
Pensé aquella vez que estaba en la posta esperando y había un tata y un perro sin esperanza, abandonados. La mas leal espera que haya visto, que el tiempo pasara, todo el tiempo que tuviera que pasar. Que el aire, por sí solo, se encargara de oxidar los cuerpos, y que el aire se trasnochara de ellos, era la humanidad y la lealtad de un animal amigo. Yo estaba en ellos, la sangre llevada al ojo, tratando de buscar un espacio en su entrega. Ni por moneda que fuera echada al suelo, radicada al olvido, pudiera haber llegado a ellos. Me aburría solo, acompañando por modales domésticos para compartir el dolor ajeno. La espera que me llevó al lugar me parecía larga e inútil. Yo ya tenía mi espera y mi malestar.
.
La atención médica fue expedita y práctica. A quien acompañaba ya mejoraría con los días, no parecía ser nada importante, con el tiempo ella olvidaría que la acompañé.
.
Pese a que nos fuimos luego de ahí, en parte siento que estoy todavía en la emergencia de la espera. Espero esa atención de urgencia que no encontré, esa atención de urgencia para aquel amor a la espera, sin propósito ni afecto, termine curada alguna vez, o por último tornada en un color mas vistoso: el púrpura, como dicen los hombres.
.
Pensé en alguien más para no someterme a tantas soledad. Por ahora no en una sonrisa la compañía. Pensaba en  algún doliente que sintiera este llano sentir en el mundo, este padecer común, vulgar, simplón. Tan humano. Tan solo. Pensé en ella lejos, extraña, desconocida, como se hizo saber no el primer día, sino después. A corazonadas me traía al momentos palabras más, menos, algunas canciones, cartas que he recibido y he enviado, otras que he pensado, otras que no escribiré, así como las que no habré recibido por los mismos motivos. O robar un mensaje, o una carta, con un puño y letra que escriba sin recoger ningun momento, como queriendo decir:
.
“(…)
(y) nada es promesa
entre lo decible
que equivale a mentir
(todo lo que se puede decir es mentira)
el resto es silencio
sólo que el silencio no existe.
(…)”
.
Sé de alguien más compartiendo lo mero de ésto: esto de ser humanidad. Será ella (otra, una Ella otra) en el presente del cabello desprendido de la ternuna, sí. Ella será quien escriba por ese hombre que se la jugó con prisa y no sorteó el silencio: ese, mi yo, entablillado en la escritura, aquel que trató de cambiar palabras por un raspe alegría aún sin raspar. Sólo seré el tiempo que dí, ese ritmo que es el silencio que no fuí cada vez que tus labios silbaron. Para que el juego se pueda dar hay alguien que no debe jugar: el entrenador que ve a su equipo jugar; verlos ganar y perder . En el juego soy aquel ladrón de la jugada que tiene que seguir hablando, apostando a que en una de esas se puede anotar una victoria. Y si alguna vez la hubiera, será porque habré hablado por mi silencio; por el silencio de este mundo.
Y cito:
Se espera que la lluvia pase. Se espera
que los vientos lleguen. Se espera. Se dice.
.
Por amor al silencio se dicen
miserables palabras
.
.
.
Un decir forzoso, forzado, un decir
sin salida posible, por amor al silencio,
por amor al lenguaje de los cuerpos.
.
Yo hablaba.
.
En mí el lenguaje es siempre un pretexto para el silencio.
Es mi manera de expresar mi fatiga inexpresable.
Debería invertirse este orden maligno.
Por primera vez emplear palabras para
.
seducir a quien se quisiera gracias
a la mediación del silencio
más puro.
.
Siempre he sido yo el silencioso.
.
.
.
Las palabras intercesoras,
las he oído tanto,
ahora las repito:
.
¿Quién elogió a los amantes en
detrimento de los amados?
Mi orientación más profunda:
.
la orilla del silencio.
.
Palabras intercesoras, señuelo de vocales.
.
.
.
Ésta es ahora mi vida:
.
mesurarme,
temblar ante cada voz,
temblar las palabras
.
apelando a todo lo que de nefasto y de maldito
he oído y leído en materia de formas de seducción.
.
Le prometía que amándome iba a serle
accesible un lugar de justicia perfecta.
Esto le decía sin estar yo mismo enamorado,
habiendo sólo en mí la voluntad de ser amado
por ella y no por otra.
.
Es tan difícil hablar de esto.
.
Cuando vi su rostro
por primera vez,
deseé
que fuera de amor
al volverse
hacia mi rostro.
.
Quise sus ojos despeñándose en los míos.
.
De esto quiero hablar:
De un amor imposible
porque no hay amor.
Historia de amor
sin amor.
Me apresuro.
Hay amor.
.
Hay amor de la misma manera en que recién salí
a la noche y dije:
hay viento.
.
No es una historia sin amor.
Más bien habría que hablar de
los sustitutos.
.
Hay gestos que me dan en el sexo.
Así: temor y temblor en el sexo.
.
Ver su rostro demorándose una fracción
de segundo, su rostro se detuvo
en un tiempo incontable, su rostro,
un detenerse tan decisivo, como quien
mueve la voz
y dice no.
.
Un rostro que dure lo que una mano
escribiendo un nombre en una hoja de papel.
Me dio en el sexo.
Levitación; me izan, vuelo.
.
Un no,
a causa de ese no
todo se desencadena.
.
.
.
Hablo de un poema que se acerca.
Se va a acercando mientras a mí
me tienen lejos.
.
Sin descanso la fatiga; infatigablemente
la fatiga a medida que la noche –no el poema–
se acerca y yo estoy a su lado y nada,
nada sucede
a medida que la noche se acerca y pasa y nada,
nada sucede.
.
Sólo una voz lejanísima, una creencia mágica,
una absurda, antigua espera de cosas mejores.
.
Recién le dije no. Escándalo. Transgresión.
Dije no,
cuando desde hace meses agonizo de espera
y cuando inicio el gesto, cuando lo iniciaba…
trémulo temblor, hacerme mal, herirme,
sed de desmesura
(pensar alguna vez en la importancia
de la sílaba no)
.
.
.
Tarde espera
.
.
.
[T. Plaz ©. Todos los derechos preservados en bolsas de plástico no-biodegradables.]

Un pensamiento en “no

  1. Julio Jesús dice:

    “los pasos demasiados” pasos como un rodeo sin fin
    “Esa noche no encontré ese paso que esperaba dar.” que no llegan a la finalidad.
    “El paso solo era noche, triste y larga, silenciosa noche.”
    demasiado tiempo en un paso sin pasar.
    “Una declaración que dió paso a la abisma tranquilidad.”
    tranquilidad de abrir el paso, que quedó tranquilo porque no fue cruzado

    “Desaparecido el camino, nada más esperaba que la puerta se abriera: la casa era yo mismo (…) esperando poder ver otra vez una oportunidad para salir de nuevo” para nuevamente mostrar el paso, dar otra oportunidad a que no lo cruce,
    “que el tiempo pasara, todo el tiempo que tuviera que pasar” para que el paso fuera usado.

    “Ver su rostro demorándose una fracción
    de segundo, su rostro se detuvo
    en un tiempo incontable, su rostro,
    un detenerse tan decisivo, como quien
    mueve la voz
    y dice no.”
    clausura del paso.
    “Hablo de un poema que se acerca.”
    cerrar el paso, una nueva forma de mostrarlo.

    Eso es lo que entendí.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s