Entonces


¿Entonces me quedé dormido…?

Fué lo primero de la mañana, luego que me dí cuenta que me había quedado dormido… Y no sé, no sabía. ¿Qué pasó al final en esa noche? Cansado por la semana de trabajo, sumado al gustoso ir y venir en bicicleta, no pude esperar más esa noche. Se me había cansado el cuerpo.

Mientras hablaba con el silencio de ojos cerrados y labios descansos, ella me decía que me fuera a dormir. Ella era sólo su voz, por eso yo me mostraba inclusive con el cuerpo en silencio. Yo le decía: “No. Espero que en esta noche tú me propongas algo.” Y yo volvía a guardar silencio, ya que de alguna manera descansaba mientras la escuchaba, sea lo que su micrófono transmitiera. Y yo la escuchaba en silencio, y para mí siempre ha significado más el silencio que algunas palabras dichas para cubrirle.

Ella me decía que me duerma, que yo estaba cansado.

Siento que aún hay cosas que todavía no me dices por miedo o confianza. Y no hablo de los asuntos más importantes o trascendentales que podríamos hablar, sino de aquellos que incluso podrían ser los más domésticos: Ser tal cual uno es, y con el otro. Todo a su debido tiempo, decía, mientras la ansiedad me aceleraba hasta el ritmo del caminar: Porque no todo es la frontalidad de la mirada y los labios, yo esperaba. Parece que no sonreía, porque ya los músculos de la cara también se me habían cansado.

Y creía con cierta voluntad de que pasara una cosa: El silencio podría ser el zapato de un texto que quiera empezar a caminar. Era consciente de que esa noche no había muhco para mí. Era como la otra vez cuando ella salió y yo me quedé, nuevamente cansado, con las luces tenues que era la mirada en la última jornada. Pensaba mientras oía lo que nunca antes me había dedicado a contener: el teclear incesante de una mujer inquieta, o distraída. Yo no era aquel que decías tú que le molestaba. Esperaba el momento en que me dijera algo. Traía a colación la peluquería, y mientras me hablaba de sus amigas y pensaba en su pelo… seguramente lo único que conozco en realidad de ella. Conocer, desde una perspectiva empírica, prácticamente nos habíamos tocado lo que está más allá de los pliegues del mismo corazón.

Y yo hacíendo oídos sordos… me cansé de la sordera, pero no era yo. Era la necesidad misma del cuerpo hablando y haciendo por sí mismo. Crudo y frío tomó la decisión por su propia cuenta. Me parece que no escuché nada que me hiciera despertar, como lo ha sido en otros días. No sé qué pasó.

Prácticamente me dejó dormir, esperando que mi respiración sea como la de la otra vez, como cuando me había quedado dormido mientras hablábamos  La diferencia entre una y otra es que la vez pasada ella me tomó por sorpresa, y en ésta sencillamente fué al revés.

Como quien da vuelta una media.

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Al otro día ella entró en la mañana, y le pregunté al final si me había dormido.

Me dijo que sí.

 

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[T. Plaz ©. Todos los derechos preservados en bolsas de plástico no-biodegradables.]

 

Un pensamiento en “Entonces

  1. angelyach dice:

    Sí, te quedaste dormido, a veces no hay nada más que decir y presentar quizás un problema que me come la cabeza a las 00hs no es recomendable, y sabiendo que estas cansado te doy la chance de encontrarte con más ganas al otro día.

    Te saqué una foto mientras dormías …

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