Envíos: mensaje de 11 de Septiembre


Salvador Allende

Ironía: tras la espalda del memorial, el ministerio de justicia

Si usted un día escribe una carta al viejo roble
yo se la entregaré, en una flor que en el viaje se marchitó
pero le llegó la flor y la carta de tu mano y corazón.
Ahí está la memoria, Allende, la carta, la flor
Y el día pasa como si nada, pero que nadie se pase
de listo, nadie se engaña.
En silencio todos esperan que pase una noche
de semblanzas y preguntas, una de las que más se repiten
es, y seguirá siendo:

¿Dónde están?

Y no soy solo yo el mensajero
Muchos otros han venido
con sus memorias, sus flores
sus cartas, y yo me pregunto:
¿Cuántas memorias, flores
y cartas no podrán llegar?
Yo solo miro en silencio
y respiro, no sé cuántos serán.

Escucho a una pareja de carabineros
a un lado conversando con aparente
suspicacia al grupo que conmemora
y el más joven le dice al más viejo:
“Jefe ya va quedando poco, muy poco”
Pero el viejo lo mira con cierta reprobación
y mira al grupo, mueve la cabeza
y con más discreción le responde suavemente
“Sí… va quedando “poco”.

Yo venía de vuelta y las personas estaban
desorientadas las que ni memoria ni olvido
eran, sino que unos más de paso por ahí
y se preguntaban si el metro estaría tomado
o las micros llenas, o tomadas por una turba
y no había nada de eso, yo veía que nos mordíamos
la palabra, y me sangró el labio porque yo me aguanté
de hablar porque no soy quién para decir algo
y así muchos aguantaron
y siguieron aguantando.

La tarde deslizaba el sol hacia el mar, pero no se veía
ni el horizonte ni los que a él se encontraron sin voluntad
cicatrizará este día en el descanso de la noche
¿qué será de los que tienen que salir pa’delante no más
al otro día, y al otro, y así ¿al otro, nada más?
Mucho tendrán que empezar antes de que el sol
se asome nuevamente, entonces nos volveremos a preguntar:
¿Los que se han escondido en el mar con el sol
dónde están?

Recuerdo que tengo una guitarra desafinada
no porque suene mal, sino porque alguien
le ha quitado las cuerdas para que no pueda
vibrar, y yo me río y otro recuerdo:
que la pequeña flor que dejé en el memorial
quedó al lado de una rosa blanca
y un mensaje que en su comienzo dice
¡Qué Vergüenza!

Las estrellas se esconderán entre los tabiques de la aurora
porque la ciudad tendrá que volver a empezar con el sol del buenos días
y los helicópteros que tronaron en la noche se dormirán
y despertará el olvido, como dijo sin saberlo el carabinero nuevo.

Habré sido entonces un mensajero más que llevó un llamado
que es una cicatriz sin posible marca en el cuerpo, una más.
Me subiré a un bus verde donde tengo que pagar para viajar
y tendré que esconder la costra que llevo bajo el labio
porque ya habrá sido el momento, y miraré por la ventana
donde silencio pasarán los parques verdes y negros
porque en cada árbol quedó colgada una cinta que me hace recordar

que los viejos robles mueren de pié

Salvador Allende

La pequeña flor, las rosas, y el mensaje

.

————-o————-

[T. Plaz ©. Todos los derechos preservados en bolsas de plástico no-biodegradables.]

3 pensamientos en “Envíos: mensaje de 11 de Septiembre

  1. Ufff…que decir, todo esta en el viaje, creo que el texto es tan o mejor de que lo muestra. T E X T A Z O A L B E R T O! BRILLANTE. HERMOSO!

  2. Ya'el dice:

    Reblogueó esto en La Hija del Río de La Platay comentado:
    Me levanto en el nombre de mi pueblo
    Me caigo en el espíritu luchador
    Resurjo como el viento del Oeste….

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